Antiespecistas de México con Sitilpech

Antiespecistas de México con Sitilpech

 

Organizaciones antiespecistas que activan o residen en el país apoyamos la resistencia de la comunidad maya de Sitilpech, municipio de Izamal, Yucatán, contra la granja porcícola de la empresa Kekén, la mayor explotadora de cerdos de México. 

Las y los cerdos son seres sintientes, tan capaces de dolor y placer, de amor y miedo como cualquier persona humana. Consideramos que explotarles es siempre un crimen en sí mismo. Discriminarles por ser de otra especie es lo que llamamos “especismo” y es el centro de nuestra condena. 

Además, consideramos que el proyecto asentado en Sitilpech (y demás comunidades indígenas de la zona)  es una continuidad del racismo y colonialismo sobre los territorios de pueblos mayas. Este tipo de invasiones, con mega granjas de cerdos en territorios sagrados llenos de agua, son ya una práctica muy usual sobre las poblaciones indígenas de México, como ejemplos podemos mencionar el valle de Wirikuta, SLP[1], o las granjas Carroll a las faldas del Cofre del Perote Veracruz , donde por cierto surgió la pandemia de AH1N1 en 2009 [2].

Desde hace cinco siglos, los invasores europeos trajeron vacas, cerdxs, toros y demás animales catalogades de forma especista como “ganado” a nuestros territorios de América y alteraron profundamente los ecosistemas. A consecuencia de su provocada sobrepoblación, bosques enteros fueron convertidos en desiertos para neutralizar las culturas indígenas y someterles a la de ellos [3]. Desde hace cinco siglos, el consumo de animales ha sido a costa del agua, tierra y salud de nuestro pueblo.

Hoy, en momentos en que el precio de la canasta básica en México tiene la mayor inflación de Latinoamérica, desincentivar el consumo de animales para darle más peso a la alimentación basada en plantas resulta doblemente necesario. Seguir ese camino de alimentación basada en carne es peligroso según reconocen los mismos ganaderos a nivel mundial [5].

Otra alimentación para el pueblo de México, sin repercusiones para las comunidades indígenas racializadas, sin explotación animal, más sana, justa y sustentable, es posible y necesaria [4]. La solución es la transición a un sistema alimentario soberano, basado en plantas y en agricultura campesina, como ya hoy reconoce la ONU [4].

Junto a la comunidad de Sitilpech, exigimos:

¡Fuera Kekén!

¡La explotación animal es un proyecto colonial!

 

 

  1. Redacción, El Diario NTR 2021 Lugar sagrado de Wirikuta, plagado de moscas por contaminación
  2.  https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=174660
  3. Biodiversidad 2010 La influenza de los criaderos industriales H1N1 https://grain.org/e/4120
  4. Melville, Elinor (2009) A Plague of Sheep: Environmental Consequences of the Conquest of Mexico (Studies in Environment and History). Cambridge University Press, ISBN 052142061X, 9780521420617
  5. Saget, Catherine, Vogt-Schilb, Adrien y Luu, Trang (2020). El empleo en un futuro de cero emisiones netas en América Latina y el Caribe.Banco Interamericano de Desarrollo y Organización Internacional del Trabajo, Washington D.C. y Ginebra.
  6. Gerber, P. J., Steinfeld, H., Henderson, B., Mottet, A., Opio, C., Dijkman, J., … & Tempio, G. (2013). Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería–Una evaluación global de las emisiones y oportunidades de mitigación. Organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), Roma. http://www.fao.org/3/i3437s/i3437s00.htm#

 

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