Los veganes NO salvaremos al mundo… Solos

El otro día durante un taller un asistente me preguntó, “¿por qué los veganes comen aguacate y algunas otras plantas que devastan ecosistemas, eso no les preocupa?” Verdaderamente que si nos preocupa y nos ocupa, aunque de esa pregunta lo que más me intranquilizó fue la referencia implícita a que dicho daño medioambiental solo era responsabilidad nuestra y no de los no veganes.

Vamos a ver, de acuerdo a las estimaciones más recientes de las Naciones Unidas, a enero de 2021 la población mundial era de 7.9 mil millones. En lo que respecta a personas veganas se calcula (WTVOX, 2021) es que de ese total, sólo el 1 por ciento es considerada como tal (incluyen los vegetarianos y plant-based). Es decir que siendo optimistas habemos mundialmente 79 millones de personas veganas respirando.

 

El aguacate de la discordia 

Uno de los temas controvertidos es el aguacate, su impacto ambiental y la conflictiva social que ha generado su demanda en las comunidades productoras. Basándonos en los datos estadísticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2018 la producción mundial total estimada de aguacates fue de 6,407,171 toneladas métricas (cada tonelada métrica equivale a mil kilogramos), México fue el mayor productor y Estados Unidos el consumidor más asiduo, sin embargo la demanda global se incrementa año con año.

Avocado

Siendo objetivos y deduciendo con el puro sentido común, si los veganes son el 1 por ciento de la población mundial y el 99 por ciento son no veganes, ¿qué segmento poblacional es el que demanda más de este fruto? y ¿por qué entonces se responsabiliza a las personas veganas por los efectos colaterales de la euforia por el aguacate?, ¿acaso ese 99 por ciento no tiene su rol protagónico en la ley de oferta y demanda y por ende debería tomar acción?

 

Claudia Escorza coordinadora de comunicación en The Humane League plantea que el consumo de alimentos y su impacto negativo sobre el medio ambiente y las comunidades es un tema de interés que debería concernir tanto a veganos como a no veganos. “Todos debemos preguntarnos qué industrias y prácticas estamos financiando. Si tomamos el ejemplo del aguacate, los expertos de esa industria coinciden en que boicotear su consumo no es la respuesta, sino presionar por un sistema de certificación y regulación de las prácticas agrícolas. Si bien requeriría de grandes esfuerzos globales de consumidores y empresas, hay una luz al final del túnel. No se puede decir lo mismo sobre la carne ni otros productos animales, pues no hay regulación alguna que pueda convertir la matanza innecesaria de miles de millones de animales al año en una práctica ética ni sostenible”.

 

La ganadería industrial y el efecto invernadero

Alejándonos de las implicaciones éticas que conlleva la crianza de animales para consumo humano, revisemos los datos duros y su protagonismo en el calentamiento global. En todo el proceso de dicha actividad se generan emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera. Desde la gran cantidad de alimentos necesarios para criar y crecer a las vaquitas y etcétera, lo cual exige hoy en día el 83 por ciento de las tierras destinadas al cultivo, tiene como efecto secundario es la deforestación, un ejemplo es el bosque del Amazonas que de acuerdo a datos de la Escuela de Estudios Forestales y Ambientales de Yale, la ganadería sigue siendo el principal impulsor y responsable del 80% de la misma.

 

Y si el cambio de uso de suelo no bastara, se impulsa la producción de alimentos animales utilizando fertilizantes y quemando combustibles fósiles, esto libera hasta 41 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono por año, a lo que le sumamos las emisiones de los procesos digestivos (gases y popo) de dichos seres vivos, pues estos equivalen al 39 por ciento de la huella de gases de efecto invernadero de los animales de granja. Es decir, los 3, 500 millones de toneladas de estiércol anuales que contaminan los ríos y deterioran el clima es un número que seguirá en aumento mientras se continúe consumiendo carne animal.

La ambientóloga, chef y líder de opinión en redes sociales Annie Bueno opina al respecto de la corresponsabilidad alimenticia de los veganes y no veganes, “es importante como veganos tener la consciencia de las consecuencias de nuestras decisiones, pero tampoco podemos abarcar todo. La tarea de los no veganes es también concientizarse, reducir su consumo de alimentos a base de animales porque el nivel de devastación del planeta va mas allá de lo que nos hace sentir cómodos o de lo que nos da placer al paladar. El cambio de alimentación a base de plantas es la manera eficiente de ponerle freno a la velocidad en que se está destruyendo el planeta”. 

 

El daño a los ecosistemas del planeta y que generan el cambio climático no se queda en los animales no humanos de tierra, también proviene de la explotación del mar. De acuerdo a los datos revelados por el documental de Netflix “Seaspiracy” (2021), la pesca comercial ha acabado con el 90 por ciento de las especies más grandes de peces, es la actividad de más riesgo para la vida salvaje marina, además, el plástico utilizado para dicha actividad es el mayor contaminante (sí más que los popotes) pues el 70 por ciento de este material derivado del petróleo proviene de ahí, y como cereza del pastel, se reporta que en 47 países pesqueros existe el trabajo forzoso o esclavizado.

Annie y Claudia coinciden en que las industrias de la explotación animal para alimento “son las más dañinas, por lo que quitar estos productos de nuestro plato debería encabezar la lista de acciones a emprender para cualquier persona preocupada por un consumo ético y lo más sostenible posible” e insisten en que “el dejar de comer animales es una manera muy eficiente que disminuiría, en gran medida, el deterioro ya generado por los seres humanos”.

 

Quiero hacer hincapié en que las personas veganas no somos mujeres maravilla ni supermanes para solo nosotres acabar con la ganadería industrial, contrarrestar los efectos del cambio climático y cuidar los ecosistemas mundiales, la misión es compartida, es una corresponsabilidad y es tarea de todes, veganes y no veganes, asumirla por igual.

 

Referencias:

Reporte mercado aguacate CIMA, 2o19

https://www.milliondollarvegan.com/factory-farming-and-the-environment/

https://www.seaspiracy.org/

https://www.cowspiracy.com/

 

 

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