Hay una parte de mi rostro que no me gusta y que baje o no de peso jamás termina por desaparecer. Es la papada. Sé de antemano que como todo en el cuerpo sede a la gravedad, lo mismo sucede con ella y ni hablar, algún día me colgará, pero mientras eso sucede les voy a recomendar dos maneras súper, híper efectivas (y veganas) de disminuirla, reafirmarla e iluminar tu rostro en el proceso.
Recientemente muchas personas me han hecho esta pregunta: ¿la B12 es sólo para veganos? Yo no soy médico ni nutrióloga ni estoy dentro de alguna área de la salud, yo la consumo porque soy vegana y por esto mismo me he informado mucho sobre el tema, así que expondré lo que sé al respecto para que cada quien decida lo que le va mejor.
Afortunadamente hoy en día existen muchísimas opciones cosméticas veganas hechas en México y por manitas mexicanas. Las encontramos a base de las plantas o semillas menos pensadas, de una variedad muy amplia, para cada gusto, bolsillo y tipo de piel. Coincidentemente las dos últimas marcas que probé parten de una creencia muy similar y muy ad hoc dentro del contexto actual: la preservación de la salud.
Mucho me pasa que cuando invito a amigos a comer a mi casa se ofrecen a traer el postre, ese por supuesto saben que debe ser vegano y por la misma razón que consideran que el huevo y el pescado lo es (realmente no tengo idea) también sucede con la gelatina, que entre otros muchos productos jamás sospecharías que contienen derivados de algún animal.
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