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Cuando amigos y conocidos se enteran que soy vegana, lo segundo que me preguntan es: “¿pero es caro no?” Y de ahí vienen una serie de cuestionamientos que han nacido del imaginario popular. Es por ello que decidí compartirlos los mitos más comunes sobre el veganismo y la dieta basada en plantas.
Leer los ingredientes en las etiquetas de todo lo que compramos es una práctica común de quienes somos veganos y es algo que se vuelve hábito porque no nos queda de otra, muchísimas productos de consumo común llevan en sus fórmulas algo de origen animal, así que esa información en letras pequeñitas, a veces casi ilegibles, es la única forma que tenemos de saber si ese producto es vegano o no lo es.
Cuando comencé a escribir formalmente sobre el veganismo y los estilos de vida alternativos, pregunté a un grupo de amigas omnívoras que qué les gustaría saber sobre el tema y fueron de bastante ayuda. Uno de los tópicos que mencionaron me remitió a la creencia popular arraigada en la mente de muchas personas de que la proteína sólo se obtiene de la carne, lácteos, símiles y derivados. Y esto se convierte en un factor que preocupa muchísimo a quienes van a hacer la transición: el cómo sustituir las proteínas animales por las vegetales.
Dato curioso: resulta que a la mayoría de las personas que piensan hacer su transición al veganismo, están en en ella o son vegetarianos con miras de convertirse en veganos, el queso es lo que les cuesta más trabajo dejar, la explicación científica se resume en una adicción a la caseína. Ésta es una proteína contenida en la ley de vaca, constituye el 87 por ciento de la proteína total y su finalidad es la de atraer al becerro a que siga consumiendo el alimento de su madre. Cuando los humanos ingieren caseína experimentan el mismo apego que los becerros, pero en nosotros tiene consecuencias altamente cancerígenas y opiáceas, por esto último es casi imposible renunciar al cuajo de leche.
He observado que en ocasiones los veganos parecemos estar en una cámara de eco, para nosotros los preceptos de vida con lo que regimos nuestro día a día están muy claros (aunque a veces se nos dificulte llevarlos a la práctica), son bastante obvios, vamos. Por eso es que hoy decidí hablarles de un tema que por sentido común uno concluiría, sin embargo, si como especie nos sentimos lejanos a los animales terrestres no humanos, ¡que va! De los acuáticos estamos aún más ajenos.
Muchas personas me han preguntado que cómo me hice vegana, que qué me motivó, si se me dificultó, si extraño la carne o los lácteos, si soy una “verdadera vegana”, si no se me antoja un buen bistec e incluso hasta que si quiero necesariamente una pareja con el mismo tipo de alimentación y practicas de vida que yo. Las respuesta a estas preguntas son: con mucha fuerza de voluntad. Lo hice por tres razones. Sí, sí se me dificultó y no acabo de aprender. No, ya no extraño ninguna carne ni lo lácteos. ¿Verdadera vegana? Bueno, depende para quién. El bistec es una vaca para mí y no concibo ya la idea de comer animales. Sería genial tener un hombre vegano como pareja, más por el momento no es requisito fundamental.
En julio de 2019 en Playa del Carmen, Quintana Roo se inauguró Casa Animal playa, el primer centro comunitario vegano y antiespecista de México. Con esta pauta, el pasado mes de febrero de 2021 Casa Animal Morelia inició sus actividades con el primer curso en línea de cocina vegana para mamás de veganes.
Estar en cuarentena tiene muchas cosas positivas, todos los días me doy cuenta de una nueva, por ejemplo tengo más tiempo para el cuidado personal, ya saben para hacerme esos rituales de belleza que estaban en la lista de espera, estar en el humor de disfrutarlos y probar nuevos productos que nos den los resultados que buscamos. A continuación te presento tres productos veganos mexicanos y les cuento mi experiencia con ellos y por qué deben probarlos.
Cuando emprendí la búsqueda de productos veganos de belleza y cuidado personal para reseñarlos aquí, descubrí que hay muchísimas marcas hechas en México que quizás sean pequeñas o vayan iniciando y sin embargo, su calidad es grande. Por eso, seas vegana (o) o no, vale que les des una oportunidad, además de apoyar el consumo local, respaldas los cosméticos libres de crueldad animal.
Hace tiempo, con la finalidad de comprar sólo aquello basado en plantas y cruelty free, y en la búsqueda por sustentar la filosofía del veganismo en la medida de las posibilidades, reduje mis artículos de cuidado personal a lo básico y necesario. Además, en mi tarea por encontrar marcas mexicanas afines conocí algunas que hicieron eco de mi petición por probar sus productos (Ver Belleza vegana a la mexicana) dos de ellas son Raw Apothecary y CEIBA Essentials cuyos productos comentaré a continuación.
Para mí como practicante del veganismo se ha vuelo muy importante el NO promover la industria animal en ningún sentido, no sólo dentro de mi alimentación, lo he extendido a todas las áreas de mi vida. Para lograr excluir todo aquello que conlleve maltrato animal o abuso medioambiental me aseguro de ser cuidadosa en lo que consumo y me pongo muy feliz cuando algún producto vegano resulta ser “Hecho en México”.