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Black Jaguar White Tiger, el centro de explotación disfrazado de santuario animal

 

Esta semana, a través de varias plataformas digitales se dio mucha difusión a las imágenes de esclavización, explotación y abusos que vivían les habitantes del autodenomidado «santuario y fundación» Black Jaguar White Tiger (BJWT) localizado en la alcaldía de Tlalpan en la Ciudad de México. Para el martes 5 de julio, las autoridades de esta metrópoli habían asegurado el predio con las 117 especies felinas, 17 monos, 4 perrines, 2 coyotes y 2 burritos quienes también vivían en el lugar.

Animales residentes de BJWT.

De acuerdo con la versión que su fundador Eduardo Serio ha dado a todos los medios de comunicación, sus instalaciones “no son como un zoológico ni como un museo que tiene todas sus obras de arte perfectas, todo súper lindo. Nosotros somos un santuario de verdad”, y según en su criterio y prácticas, “un santuario de verdad lo que hace es agarrar todo tipo de animales en todo tipo de condiciones, unos decrépitos, como los del video y otros en buen estado”, comenta y reitera que además hubo manipulación y descontextualización de las imágenes viralizadas.

 

BJWT, ¿de verdad santuario para grandes felinos?

Black Jaguar White Tiger no es un santuario y nunca lo fue, porque el principal objetivo de este lugar era aprovechar a los animales cómo entretenimiento para ciertas personas y lograr donaciones grandes. Este lugar se caracterizaba por la repentina aparición de cachorros de felinos y la desaparición de animales adultos, lo que indicaba un comercio ilegal de los mismos. Un santuario nunca debe ser un lugar ni de entretenimiento ni de explotación”, comentó al respecto una fuente del santuario Libres al Fin.

Si bien es cierto que, como dice Serio, los santuarios animales reciben individuos/as que se encuentran en condiciones críticas, ¿entonces todo centro que haga eso califica como tal? De acuerdo con la Federación Global de Santuarios Animales, (GFAS) en la que por cierto, BJWT no está acreditada, para poder catalogarse como uno debe cumplir con algunas especificaciones no negociables:

Granjita T y H, santuario antiespecista.

 «Un santuario animal es una instalación que rescata y proporciona refugio y cuidado a los animales que han sido abusados, heridos, abandonados o que están necesitados de alguna otra manera».

En un santuario no puede haber comercio, ninguna investigación intrusiva o invasiva, ninguna visita pública sin compañía de encargados ni contacto con animales salvajes, y no puede haber animales para exhibición ni educación.

No obstante, y pese a lo que argumenta Serio, muchas de las prácticas llevadas a cabo en BJWT son ampliamente cuestionables. En una reciente publicación de PETA se desglosan nueve grandes razones para retirarle el apoyo a este lugar y entre ellas señalan:

  • Que las y los habitantes no llegaron ahí después de ser rescatades, ya que había un flujo constante de bebés felinos siempre listos para las sesiones de foto y video, y para poder realizarlas los cachorros son arrancados de sus madres. De acuerdo al experto en tigres Dr. Ron Tilson, esta es una experiencia traumática para la madre y sus pequeñxs, además de perjudicial para la salud de las y los segundos.
  • Cuando las y los animales superan la etapa de lindxs bebé y crecen grandes y fuertes no pueden ser manipulados, es entonces que son relegados a una vida tras la jaula y se les niega todo lo que es natural e importante para ellas y ellos.

Instalación de BJWT

El mismo Serio admite que los visitantes no tienen interacción con los animales después de que han superado la etapa de guardería porque «son súper peligrosos». Además de eso, el artículo de PETA menciona que entre las grandes manadas que existen en este lugar se obligaba a convivir a varias especies de felinos que son incompatibles entre sí.

Por otro lado, en México y debido a la poca o nula regulación sobre estas estancias, mantener centros de explotación animal como BJWT, no solo es viable, sino sencillo. Sin embargo, sí hay que dejar en claro que este tipo de “negocios” distan mucho de ser un lugar seguro para cualquier especie, porque como asegura Fernanda García Naranjo, fundadora y directora de Granjita T y H, santuario antiespecista, “un verdadero santuario considera a los animales como lo que son, individuos, y por ello se les brinda todo lo necesario para cubrir sus necesidades tanto físicas, mentales y emocionales. Así, un santuario debe dejar a un lado el antropocentrismo y enfocarse en procurar una vida digna a los habitantes”.

 

De un centro de explotación a otro

Animales residentes de BJWT.

El destino de las y los habitantes de Black Jaguar White Tiger ha recaído ahora en manos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, PROFEPA, quienes determinarán a qué zoológico o centro de resguardo serán trasladadxs.

Para muchos activistas que perseguimos la liberación animal, lo anterior, más que una solución al problema de la esclavización y maltrato en cautiverio, representa un cambio de escenario para que las especies felinas sigan siendo explotadas dentro de otro ambiente y con diferentes métodos.

 

De acuerdo con la activista y fundadora de Brigada Animal México, Poli Sotomayor, “de ninguna manera la explotación animal se termina con más explotación animal. ¿Salen de Black Jaguar White Tiger para entrar en un zoológico? Acá la única lógica del gobierno y sus medidas es instrumentalista y contraria a las necesidades, los intereses y la libertad de lxs animales”. Se necesitan santuarios antiespecistas no UMAS (Unidades de manejo para la conservación) ni PIMVS (Predios o instalaciones que manejan vida silvestre o criaderos intensivos) reguladas por SEMARNAT que sólo mantienen la explotación animal”.

 

Desafortunadamente la estancia en un zoológico no significará un gran transformación de vida para las y los felinos “rescatados” de BJWT, ¿por qué? Porque seguirán confinades en espacios pequeños, recibiendo visitantes que los conciben como piezas exóticas cuya finalidad es la de entretenerles y que, en muchas ocasiones, tal como hemos visto en otros videos viralizados, se les provoca, agrede y se les burla de su encierro.

Cambiar de un lugar de confinamiento a otro no es la solución, desde el imaginario cultural y colectivo debemos buscar resignificar el concepto en el que tenemos a otras especies y dejar de pensar en ellas como objetos que podemos sacar de sus hábitats naturales (o poner en granjas) para nuestros fines lúdicos. Todes lxs animales son sujetas y sujetos que desean una vida libre, ya sea en el entorno al que pertenecen o en un verdadero santuario animal.

 

 

 

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