En julio de 2019 en Playa del Carmen, Quintana Roo se inauguró Casa Animal playa, el primer centro comunitario vegano y antiespecista de México. Con esta pauta, el pasado mes de febrero de 2021 Casa Animal Morelia inició sus actividades con el primer curso en línea de cocina vegana para mamás de veganes.
Estar en cuarentena tiene muchas cosas positivas, todos los días me doy cuenta de una nueva, por ejemplo tengo más tiempo para el cuidado personal, ya saben para hacerme esos rituales de belleza que estaban en la lista de espera, estar en el humor de disfrutarlos y probar nuevos productos que nos den los resultados que buscamos. A continuación te presento tres productos veganos mexicanos y les cuento mi experiencia con ellos y por qué deben probarlos.
Cuando emprendí la búsqueda de productos veganos de belleza y cuidado personal para reseñarlos aquí, descubrí que hay muchísimas marcas hechas en México que quizás sean pequeñas o vayan iniciando y sin embargo, su calidad es grande. Por eso, seas vegana (o) o no, vale que les des una oportunidad, además de apoyar el consumo local, respaldas los cosméticos libres de crueldad animal.
Hace tiempo, con la finalidad de comprar sólo aquello basado en plantas y cruelty free, y en la búsqueda por sustentar la filosofía del veganismo en la medida de las posibilidades, reduje mis artículos de cuidado personal a lo básico y necesario. Además, en mi tarea por encontrar marcas mexicanas afines conocí algunas que hicieron eco de mi petición por probar sus productos (Ver Belleza vegana a la mexicana) dos de ellas son Raw Apothecary y CEIBA Essentials cuyos productos comentaré a continuación.
Para mí como practicante del veganismo se ha vuelo muy importante el NO promover la industria animal en ningún sentido, no sólo dentro de mi alimentación, lo he extendido a todas las áreas de mi vida. Para lograr excluir todo aquello que conlleve maltrato animal o abuso medioambiental me aseguro de ser cuidadosa en lo que consumo y me pongo muy feliz cuando algún producto vegano resulta ser “Hecho en México”.
Hay una parte de mi rostro que no me gusta y que baje o no de peso jamás termina por desaparecer. Es la papada. Sé de antemano que como todo en el cuerpo sede a la gravedad, lo mismo sucede con ella y ni hablar, algún día me colgará, pero mientras eso sucede les voy a recomendar dos maneras súper, híper efectivas (y veganas) de disminuirla, reafirmarla e iluminar tu rostro en el proceso.
Recientemente muchas personas me han hecho esta pregunta: ¿la B12 es sólo para veganos? Yo no soy médico ni nutrióloga ni estoy dentro de alguna área de la salud, yo la consumo porque soy vegana y por esto mismo me he informado mucho sobre el tema, así que expondré lo que sé al respecto para que cada quien decida lo que le va mejor.
Afortunadamente hoy en día existen muchísimas opciones cosméticas veganas hechas en México y por manitas mexicanas. Las encontramos a base de las plantas o semillas menos pensadas, de una variedad muy amplia, para cada gusto, bolsillo y tipo de piel. Coincidentemente las dos últimas marcas que probé parten de una creencia muy similar y muy ad hoc dentro del contexto actual: la preservación de la salud.
El veganismo y la práctica vegana no son nuevas, ya tiene 76 años de existir tal y como lo conocemos actualmente (Al Oriente se remonta al Hinduísmo, en Occidente a la época Pitagórica). Inicia en aquel año de 1944 cuando en el Reino Unido, Donald Watson se separa de la Vegetarian Society para fundar la Vegan Society y a través de ella establecer los criterios contemporáneos del cómo ser vegano: “excluir, en la medida de lo posible y lo practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales para usos de comida, vestimenta o cualquier otro propósito” (The Vegan Society, 2019).
“Si no comes carne ¿de dónde obtienes las proteínas?”, una de las frases más clásicas que uno escucha recurrentemente cuando se transita al veganismo. Hace tres años cuando inicié en esta brecha, mientras comía con una compañera de trabajo, ella me dijo así en mala onda con su vibra negativa: “tú pan tiene huevo”. Me hizo dudar y ya no me lo comí, escupí el bocado.